Abatiendo dependencias tecnológicas

Posted on | sábado, 22 de enero de 2011 | No Comments

El gobierno de Irán anunció a principios de este año 2011 que migrará todos sus sistemas a software de código abierto, es decir software libre. La razón: los ataques informáticos recibidos en su central nuclear a través de la Red de Redes.

Sabia decisión, sobre todo cuando es de sobra sabido que los sistemas operativos comerciales adolecen de "agujeros" de seguridad por los que las agencias gubernamentales de Estados Unidos pueden penetrar a la hora que se les antoje, principalmente en Windows y los programas que distribuye la empresa que lo posee. Si el lector lo duda lo invitamos a leer El Código, de Lawrence Lessig, distribuido en este mismo blog, y a compenetrarse un poco de los argumentos que Richard Stallman, presidente de la Free Software Fudation, esgrime en todas sus presentaciones a lo largo del mundo..

La toma de partido del gobierno iraní por el software libre coincide con la de numerosas administraciones públicas a lo largo y ancho del orbe que han migrado a sistemas configurados con este tipo de aplicaciones. Muchas de ellas —como anuncia Irán que lo hará— han desarrollado sus propios sistemas operativos a partir del código núcleo de Linux. Valgan como ejemplo las administraciones autonómicas de España, algunas de las cuales apoyan al sistema educativo y al sector empresarial con desarrollos a la medida de sus actividades, pero siempre dentro del software libre.

Indudablemente el beneficio más vistoso de estas decisiones es el que se refleja en las finanzas públicas, pues los ahorros en millones de dólares (o euros, según el caso) redunda en una protección de los presupuestos públicos, cuyos excedentes obtenidos por esta vía suelen destinarse principalmente al gasto social. Sin embargo, la importancia de elegir este tipo de software va mucho más allá del mero beneficio económico. Como lo demuestra la razón esgrimida por Irán (y las acciones persecutorias de Estados Unidos contra todos los sitios Web que apoyaron a Wikileaks) hay tres razones mucho más importantes para optar por esta elección:

  1. La protección de los datos de dichas administraciones, pues el software libre permite desarrollar sistemas propios de seguridad, que sistemas como Windows y otros de corte comercial prohíben.
  2. El gobierno que elige software libre está optando por iniciar desarrollos propios y aspira a terminar con la dependencia tecnológica en el capital más importante de la sociedad contemporánea: la información (y por supuesto los instrumentos y métodos para gestionarla).
  3. Los países gobernados por quienes toman esta opción se abren una vía de acceso a la construcción de la sociedad del conocimiento. Para muestra un botón: los gobiernos autonómicos de Extremadura y Andalucía en España, por mencionar administraciones culturalmente cercanas a los países hispanohablantes de América Latina, en las cuales ocurre una gran participación social en el uso de aplicaciones libres y su adaptación tanto para la educación como para la acción empresarial y de la sociedad civil. El proyecto Linex, del gobierno de Extremadura es un excelente ejemplo de los logros de la socialización del conocimiento con apoyo de las tecnologías; comenzó como un pequeño proyecto para desarrollar un Linux propio del gobierno extremeño y ha desembocado en todo un sistema de socializacion del conocimiento e innovación tecnológica, extendido hacia todos los sectores de la sociedad. Y lo mismo va para lo que hacen los andaluces. Ambos, todo un ejemplo a seguir.

En Europa la lucha por una Internet libre es intensa. No sólo desde las decisiones gubernamentales, sino también desde los movimientos de los internautas contra las leyes que intentan criminalizarlos por el uso libre de la Internet, los decretos que los fiscalizan por adelantado cargándoles costos que no les corresponden o la legislacion que les cierra las puertas a un uso compartido del conocimiento. Ataques contra la construcción de una sociedad igualitaria que, como siempre, tiene detrás a los intereses económicos de los trust más poderosos del planeta.

La Internet (con la Web como su rostro más conocido) no debe ser privada. Por fuerza debe ser pública y normada en beneficio del bien común, tanto internacionalmente como localmente. Las decisiones gubernamentales en pro del uso de software libre constituyen una puerta de entrada a esa posibilidad y los ciudadanos debemos presionar para que prevalezca la libertad tecnológica y de expresión en los nuevos medios. Incluso obligando a esos gobiernos, nuestros gobiernos, a legislar a favor de la innovación tecnológica con participación social. Mantener "el código" abierto es una de las soluciones.

El diario ABC, de España, da interesante nota del anuncio iraní.

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