Comunicación Alternativa (III)

Posted on | martes, 25 de enero de 2011 | No Comments

III. ESTRATEGIAS DE ALTERNATIVIDAD EN LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN

Hablando de comunicación en la sociedad civil, no puede dejar de mencionarse la importancia del enfoque en la aplicación de las estrategias y la elección de los instrumentos. En ese sentido, en beneficio del bien comunitario y en pro de una socialización de la información, debería reiterarse constantemente el ejercicio de una comunicación “alternativa”, tanto por sus contenidos como por sus instrumentos.

Sobre alternatividad, las comunidades libres de Internet nos dan importantes lecciones: el movimiento del software libre, que reúne a cientos de miles de programadores que diseñan aplicaciones para el uso público; el movimiento del open acces, conformado por decenas de miles de científicos que ponen sus productos de investigación al alcance de cualquiera; el movimiento del open learning, que se plantea la construcción de recursos educativos en línea para el intercambio público… y muchos otras iniciativas que poco a poco iremos conociendo en Paradigmas Complexus.

Pero yendo al fondo, hasta el fundamento teórico-práctico del tema, ¿qué concebimos como “alternatividad” al hablar de comunicación? Diremos que hacemos comunicación alternativa cuando:

  • Elegimos entre dos o más opciones posibles. Ante la información masiva optamos por la comunicación civil, desde y para la sociedad civil, teniendo como sujetos de la recepción a las comunidades que conforman a la sociedad toda.
  • Apuntamos no únicamente a la creación de medios distintos a los existentes, sino que también vamos más allá al plantearnos un uso distinto de la comunicación, a reserva de que se logre o no crear nuevos medios o transformar los que se nos imponen.
  • Renunciamos a la tentación de usar los medios como instrumentos de poder para el dominio y la manipulación; en cambio nos proponemos su uso para compartir la información e impulsar la construcción de conocimiento, ambos como bienes sociales.
  • Nos negamos a participar en el flujo de ese producto ideológico-industrial que es la información mercancía y nos empeñamos en “poner en común” —comunicar, de comunicare— las expresiones de la propia diversidad cultural.
  • Nos expresamos con un discurso antiautoritario, crítico y analítico para descubrir los problemas de la realidad y tratar de resolverlos en común, en lugar de ocultarlos o pasarlos por alto.
  • Invocamos la creación de medios al margen de las redes de la gran prensa, pero sin olvidar  que hay formas de participar e influir en ella sin dejar de cuestionar directamente al orden establecido.

Pecaría de iluso quien pretendiera destruir los media para sustituirlos por el volante de mano en mano, la pancarta y las pintas, que sin duda son valiosos en sí mismos y en determinadas circunstancias, pero cuya capacidad para generar respuesta interactuante es casi nula. Por el contrario, es posible hacer un análisis sobre los medios útiles al propósito de comunicar —desde los mencionados, tan simples, hasta los que sirven al poder, tan complejos pero no inaccesibles en el contexto de la Internet— y escoger entre ellos para utilizarlos juntos o por separado en todas sus posibilidades, según convenga al interés comunitario.

El problema a fin de cuentas no estriba en los medios que se puedan poseer, sino en la forma como se usen, el contenido que se pretenda transmitir con ellos y cómo se pretenda llevar a cabo dicha difusión. Como diría Máximo Simpson, antiguo maestro mexicano de Comunicación y punto de partida de todas nuestras investigaciones y teorizaciones sobre comunicación alternativa:
“El meollo de la alternatividad no está tanto en el carácter físico del medio sino en su capacidad para emitir con posibilidades de retroalimentación un mensaje de interés colectivo y que contribuye al bien social. El contenido es la piedara de toque de la alternatividad. Sin discurso alternativo no hay medio alternativo, que en cuanto a la elección de temas, su clasificación y su tratamiento debe ser abierto y antiautoritario”.(*)
Es el mismo Simpson quien ofrece una de las mejores definiciones para caracterizar a un medio alternativo:
“…es alternativo todo medio que implica una opción frente al discurso dominante en un contexto caracterizado por la existencia de sectores privilegiados que detentan el poder político, económico y cultural”.(**)
Respecto a la elección de los contenidos, la sociedad civil organizada puede hacerse una propuesta provisional como punto de partida para iniciar la comunicación. Es muy sencilla: recuperar los valores propios de la verdadera sociedad. Para ello habría de comenzarse por la revaloración ética y social de seis instituciones tradicionales:

  1. La familia, pero pensando en reformarla profundamente y fortalecerla para crear e impulsar desde ella las alternativas para un cambio radical del sistema. No una familia al modo de convenciones y doctrinas específicas o al modo del mercado, sino una familia que se reconstituya como verdadero "núcleo de la sociedad", centro de la vida comunitaria.
  2. La comunidad, entendiéndola y apuntalándola como tejido básico para la reconstrucción de la vida humana y de la sociedad, especialmente entre los pobres, los oprimidos y los excluidos. Mediante la formación de comunidades solidarias y de equidad se puede levantar un no tajante al consumismo, a la manipulación cultural y a los fundamentalismos de cualquier índole.
  3. El poder local, impulsando su ejercicio verdaderamente comunal o de barrio, para hacer realidad la democracia social y participativa.
  4. La educación formal,  pero promoviendo su radical reforma y —en el entorno comunitario— adoptando los paradigmas de la educación liberadora como modelo propio a seguir, pues la educación que se imparte en las escuelas está manipulada para convertir a los niños y jóvenes en engranajes de la producción y el consumo. En la Sociedad Red que hoy vivimos, las formas y vías del aprendizaje están sufriendo severas transformaciones, provocadas por las nuevas tecnologías. Querámoslo o no, la escuela como centro de distribución de los saberes está perdiendo su preponderancia bajo el empuje de la autodidaxia que Internet permite y el trabajo de las comunidades de socialización del conocimiento. He ahí dos vías para no perder de vista.
  5. La cultura, pero entendiendo que debemos ser inclusivos y difundir todas sus manifestaciones (no sólo las relativas a las Bellas Artes), poniendo especial énfasis en las que surgen de las tradiciones y de la diversidad en todos sus órdenes. Como diría el querido maestro Guillermo Bonfil Batalla en su México Profundo: Cultura es todo lo que permea nuestra existencia.
  6. La religión, pero considerándola como un intento del afán humano por religarse respetuosamente con el universo que le rodea, sin caer en la idolatría o en el fundamentalismo, sin depender de instituciones concretas y puesta por completo al servicio de la vida. En este sentido resultan aleccionadores la experiencia cuáquera y su "Sociedad de los Amigos" (que constituye un buen ejemplo a seguir, un punto de partida para replantearse el papel de la religión y las doctrinas en la construcción del tejido social) y los planteamientos del teólogo Hans Küng (que propone la construcción de una ética universal basada en la convivencia entre las religiones, y entre éstas y los ateos).

Los temas sobran dentro de este pequeño esquema de seis aspectos extraído de la investigación, del ejercicio y de los resultados de la comunicación comunitaria y de sociedad civil. Podría constituirse en un buen punto de partida, ya que conforma justamente un microuniverso de posibilidades comunicacionales para la vida diaria y una fuente de información idónea para fortalecer el derecho a comunicar.

¿Y cuál es el mejor espacio a la disposición para comenzar a trabajar con esta visión mediática socializadora?: la Internet. Por principio, la construcción de redes sociales en Internet con propósitos de comunicación alternativa nos puede ayudar en tres importantes aspectos:

  • Apropiarnos de los instrumentos tecnológicos para usarlos en beneficio del colectivo.
  • Ubicarnos en la ruta del desarrollo de dichos instrumentos, para que desde su concepción los conduzcamos hacia un fin social.
  • Participar en la construcción de los modelos y las metodologías que habrán de aplicarse con dichos instrumentos, para fortalecer el empoderamiento de la sociedad mediante la erradicación de las dependencias tecnológicas.
La comunicación (en nuestro caso “alternativa”) constituye el eje operacional que posibilita todas estas aspiraciones; y en este momento, el momento de la “sociedad de la información”, las nuevas tecnologías de la información son el principal y más accesible instrumento para ponerla en marcha. Desde Paradigmas Complexus iremos compartiendo formas, modelos, paradigmas, métodos e instrumentos para la construcción de la comunicación alternativa; todo lo cual constituye uno de los ejes centrales de trabajo de nuestra organización, Metadata.




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