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La Matrix se acerca


No puede dudarse sobre el advenimiento de una nueva civilización completamente creada a partir de las nuevas tecnologías de la información. La actual sociedad de la información (apenas un balbuceo de lo que nos depara tecnológicamente el futuro en pocos lustros) prefigura ya las grandes amenazas que implica la posesión del conocimiento por unos cuantos.

La clonación, la creación de soldados cibernéticos y los microrrobots para curar internamente al cuerpo humano son tecnologías que —al decir de sus creadores— ayudarán a mejorar a la humanidad... Sí, pero ¿a cuál humanidad? ¿El aprovechamiento de estas tecnologías incluye a los individuos que componen las masas, los simples trabajadores, vaya? Maravillosos avances, pero habrá que ver si sus beneficios se distribuyen equitativamente y si las tecnologías que los producen se usarán de manera ética, para el bien común y sin causar daños a los no poseedores.

Ahora esto, bacterias que se desempeñarán como componentes de un nuevo tipo de dispositivos de almacenamiento... Y la imaginación se dispara sobre sus posibilidades, una de las cuales podría ser la inserción de microorganismos informatizados en el cerebro humano para potenciar su base de información y conocimientos. Y se repite la duda: ¿los cerebros de quiénes?

Aquí seguimos, en los países subdesarrollados, sólo mirando y consumiendo los productos de investigación de las grandes corporaciones, incapaces de generar tecnologías propias o cuando menos de aprovechar las que son libres para cuando menos tener libertad de elección y autonomía en el desarrollo de modelos de conocimiento que nos permitan recrear las tecnologías adquiridas.

Para leerse en El País.